Arquetipos esqueléticos son tres elementos escultóricos que parten de una investigación teórica sobre el origen y la evolución de las áreas de juego infantil —los playgrounds (Historia bailada del playground). Se toman estos espacios como punto de partida para pensar la relación entre cuerpo y objeto, y el efecto que las estructuras en las que vivimos tienen sobre nosotros. Esta investigación deriva en una investigación en movimiento que da lugar a la formalización de este conjunto escultórico.
Las esculturas son un regreso al material y la forma después de haber pasado por el tamiz del cuerpo. De este modo, materializan una corporalidad derivada del contacto con unos playgrounds concretos, la mayoría de los cuales ya no existen. Se basan en aquellos playgrounds en los que las estructuras tradicionales —tobogán, columpio y balanza— organizan y conducen el movimiento del cuerpo a la vez que determinan un tipo de pensamiento condicionado por una forma concreta. Estos arquetipos se originan a finales del siglo XIX y, desde entonces, se han reproducido en infinitas dimensiones, materiales y formas hasta llegar a nuestros días. Arquetipos esqueléticos son de tubo de hierro curvado para evocar las estructuras originales del XIX y para poner en relación la manipulación del material que pide un proceso mental y premeditado, igual que el movimiento de estos playgrounds, que ha sido diseñado antes de que el cuerpo pudiera llegar a pensarlo.












